París 25-9-05
Sin motivo aparente, vuelvo a perderme por estas calles llenas de historias medievales, de parques nobles y tejados grisáceos que hacen que el cielo apenas se distinga. En cuestión de una semana, los faroles son los encargados de anunciar la noche antes que las iglesias canten ocho campanadas, las hojas empiezan a sonrojarse y la gente se ha vuelto mas triste; quizás cansada del ajetreo veraniego que aun deja secuelas con un bochorno insólito a lo largo de la semana.
Sigo peleándome con sentimientos adversos, haciéndome preguntas que probablemente no tienen sentido, y de alguna manera, dando palos de ciego.
Salí de casa hace algo mas de veinte días con un objetivo que me sacaba de mi rutina, vida sedentaria y acomodada. No sé si me equivoqué de motivo o es él quien desapareció. El caso es que hoy, camino sin motivo ya que lo estoy buscando por estas calles llenas de historias medievales. Y tengo la esperanza de hallar algo que me invite a quedarme, que me invite a seguir escribiendo, que me invite a ser participe de estas historias.
Os quiero



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