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martes, 6 de septiembre de 2005

El ancla es el miedo que impide zarpar al barco. (Anónimo)

París 6-9-05

Es increíble como a medida que el avión toma altura, una serie de cosquilleos recorren mi cuerpo a la vez que me recuerdan tantos momentos que me han hecho vibrar hasta hoy. Y de repente revivo mis años a cámara lenta.

Si, suena a película pero es igualmente increíble como lo ficticio supera a menudo y con creces la realidad.

Y es que apenas 6 meses atrás, mientras me dirigía hacia Montpellier, lugar de receso, no tenia ni la menor idea que llegaría a vivir el sueño del cual ahora, no quiero despertar.

Tan solo acabo de cruzar uno de los numerosos puentes que atraviesan el Sena. Estoy sentado en medio de la famosa Île de la Cité frente a dos campanarios colosales que aunque aparentemente silenciosos, dejan resonar en sus harmónicos historias del pasado, leyendas y sueños...

La belleza de Notre Dame ha sido descrita con suma cura, precisión y arte y no oso alcanzarla con mis palabras; tan solo puedo mirarla fijamente intentando discernir sus detalles a través de lágrimas que recorren mis mejillas. Consigue transportarme a un espacio-tiempo que probablemente nunca existió; pero ya que hablamos de sueños...

En la plaza suenan tambores, malabaristas del fuego hacen figuras hermosas, la gente forma un corro y por un instante solamente, creí ver a Esmeralda bailando al ritmo de las llamas mientras susurraba canciones cíngaras. En un rincón, junto a la catedral un hombre viejo de tez oscura, que en otros tiempos hubiese sido acusado de brujería, toca la harmónica sumiso por un sueño alternativo. Sin tener en cuenta su entorno, forma parte de él.

Hace ya tiempo que ni siquiera oigo los coches alrededor... realmente estoy en el París de 1482!!?? Parece que la noche podría alargarse sin tener en cuenta la voluntad del sol. Que se pare el mundo.

Todas esas calles me engullen plenamente, no soy yo el que camina, sino ellas las que marcan mi cadencia ad libitum, y me place reconocer que al menos por unas horas, voy a la deriva.

Y despierto...

Actualmente París es para mi el eje, que hace girar mi vida. En París cierro mi larga y amada etapa en Barcelona (Incongruente?):

Por un lado estoy participando en el proceso final del disco de Sylvia Santoro. A nivel práctico, es el último lazo que deshacer con Mi Ciudad de aquí a los próximos 2 años.

Lazos... tantas cosas buenas que me atan a mis calles. Pero llega un momento en que los lazos no te permiten avanzar y siento que llegó el momento. Sin embargo, mis raíces son inamovibles y no creáis que al igual que desato lazos, me desarraigo. Los lazos atan y las raíces me han hecho crecer.

Por otro lado, París es mi receso previo a mi partida y Dios mediante, instalación en Bruselas. No sé lo que se me tiene preparado de cara al futuro, prefiero descubrirlo a medida que los acontecimientos surjan: Si sé lo que voy a hacer, para que hacerlo? Tengo a priori 2 años que exprimir en un máximo ilimitado de campos. Apenas he empezado mi pequeña Odisea pero gracias a la luz de mis estrellas, ya veo una estela trazada detrás de mí.

De momento, aquí, "Dans la cour des miracles", la noche permanece al mismo tempo armonioso de las llamas, el baile, los timbales,...

Os quiero

SERGE

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