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lunes, 24 de septiembre de 2007

BCN is my lady (Frank Sinatra ; adapt.)

París 24-9-2007

I leave behind a part of myself whenever I leave her; But oh! when I’m back in her arms she smiles and then I am home again.

Y es que me es muy difícil describir la sensación que recorre todo mi cuerpo cuando desde el ojo de buey diviso la Torre Agbar iluminada en blau-grana; la Sagrada Familia resplandeciente y los millones de bombillas que delimitan las calles de mi amada ciudad.

Veo el Cristo del Tibidabo (a ti te doy), los barquitos de papel flotando como por milagro en el inmenso Mediterráneo, el puerto con los contenedores amontonados cuales piezas de lego multicolores. Ya puedo oler ese ambiente “bon enfant” que tanto caracteriza Barcelona. Y no puedo evitar una lagrimilla brotar suavemente y caer por mi mejilla.

De inmediato, el reencuentro con los amigotes: un “caliu” desenfrenado de gritos, abrazos, risas y brindis. Nada ha cambiado a excepción del bar de encuentro y la afición por los dardos. Una despedida de soltero que sin saberlo durará 3 días (mejor dicho 3 noches). Una boda de aquellas que no se olvidan; des de aquí vull tornar a felicitar els meus amics Didac i Judith. Y la hospitalidad desinteresada de Sam y aunque por mas corta estancia no menos calurosa la de Isaac. “Pon un Okupa en tu vida”. Todo eso son motivos de gozo profundo.

Lo es también el ver a mi familia, aunque esta vez, en la lagrimilla hay un toque de amargura y tristeza, al saber que en dos meses, será rara la ocasión en la que nos podremos ver. Aunque el hecho de hacer camping en tu propia casa, encontrarse en La Molina en pleno verano o reunirse en el bar de la esquina en el que nunca habías puesto los pies tiene su punto anecdótico.

Todo esto es muy romántico pero en esta tercera estancia en Barcelona desde que me fui, se confirman poco a poco las sospechas que se han ido creando. El haberme alejado físicamente de mi cuna, me permite observar de nuevo con unos ojos aclarados lo que, viviendo en ella había aceptado como un hecho rutinario, normal, justificado.

Queridos amigos, en resumen: Barcelona ya no es lo que era. Barcelona está siendo destruida a pasos de gigante. Barcelona pierde su esencia. Barcelona está siendo insostenible. Barcelona “batega” con marcapasos.

Al levantarme una mañana, bajo a la grangeta de la calle Joaquín Costa a tomarme mi cortado y leer el periódico; notición: El parque de Collserola será (parcialmente) talado para ampliar el parque de atracciones. De niños, nos conformábamos para ser felices con en el avión del Tibidabo, ahora necesitamos un circuito de alta velocidad que ocupará la mitad del parque para poder sentir emociones fuertes aunque esto sea a costa de un poco de naturaleza.

Decido salir a tomar el aire para asimilar la noticia. Bajo las Ramblas. Al llegar al nivel del Liceu, descubro las obras que se están ejecutando en la parada de metro. Mi gran sorpresa es ver como la preciosa barandilla de la boca de metro estilo modernista ha desaparecido para ser remplazada por el modelo estándar que invade la ciudad, suerte que sufrieron los chiringuitos y quioscos de la ciudad años atrás. Me dirijo al jefe de obras para preguntarle acerca de la barandilla original. Me responde que no tiene ni idea de lo que le estoy hablando y que en su vida había visto la barandilla original pues viene de Zaragoza. No pretendo recriminar este pobre hombre: él hace su trabajo. Sin embargo, sí que me parece vergonzoso que patrimonio cultural de la ciudad sea aniquilado por órdenes “de arriba” porque un erudito ha decidido que la ciudad sería más bonita si fuera más homogénea.

Barcelona desde un punto de vista gubernamental, es una ciudad que ya no se respeta a sí misma. Nuestro ex alcalde, por ejemplo, quiso un Fórum de las Culturas. Para algunos sucedió sin que supiéramos exactamente de qué se trataba. Sin embargo vimos como se destruían antiguas fábricas del s.XIX para edificar un recinto que hoy viene a ser un espacio abandonado al libre albedrío del destino. Mantener edificios históricos en los que se hubiesen podido crear talleres para artistas, teatros populares, espacios de expresión abiertos a toda esta humanidad ahogada y con necesidad de gritar, y hacer de ello un verdadero Forum de las Culturas por y para Barcelona, supongo que no era de impacto suficiente a nivel mundial para las ambiciones del Señor Clos, actual ministro de industria.

Sin duda mejor aún hubiese sido hacer viviendas dignas, no tan sólo para jóvenes ansiosos de abandonar el nido. Sino para pensionistas que ya no pueden pagar el alquiler de su casa en la que llevan más de 50 años, o para tantos que ocupan los cajeros y rincones de la ciudad cuales pesebres improvisados. Y eso que Barcelona se declaró ciudad de la solidaridad en el 2004 y hoy día, tan sólo dispone de 125 camas públicas en invierno para atender a la población llamada sin techo. (más info). Pero en fin, ¿Qué podíamos esperar de un alcalde supuestamente socialista y defensor de la educación pública que llevó a su hijo al Liceo Fracés?

Algunos pretenden que Barcelona es una ciudad cultural… en fin, para los que pueden pagar las entradas del Liceu, o el Palau de la música quizás. Pero cualquier museo o exposición representa una entrada considerable, los clubs de jazz se cuentan con los dedos de una mano, y como dice mi amigo: “menos mal que tenemos la mafia Mas i Mas” y el teatro alternativo se ha convertido en convencional.

Cambiando de tema: Las nuevas leyes para preservar la fachada de la ciudad son fantásticas. Por ejemplo: Esta terminantemente prohibido colgar la ropa para secarla, olvidando que hay gente que vive en pisos de 30m2 y no dispone espacio para una secadora, o simplemente prefiere ahorrar energía eléctrica usando la solar. Eso si, de cara a la galería, queda muy bonito ver las fachadas “limpias” de Barcelona aunque la gente que vivimos en ella debamos “acomodarnos” afín de que Barcelona sea una especie de Nueva York “quiero pero no puedo”. Parece que hay gente que ha olvidado que los turistas vienen a ver Barcelona por lo que es y no por lo que proyecta ser. Los barrios populares desaparecen, incluso el Raval esta entrando en esta nueva onda fashion que sufrió el Born, el Gótico e incluso, poco a poco, Gracia en el que los nuevos inquilinos son aquellos que aquí llamamos bourgois-bohême, bobos pour les intimes.

Las fiestas populares se inundan de mossos que desalojan las plazas a las 12 de la noche para “limpiar”. ¿Limpiar la plaza en sí o limpiar la plaza de…? Las playas públicas sufren la misma suerte. Ni siquiera el contribuyente puede pasear, sentarse en un banco público, o disfrutar de la orilla del mar a ciertas horas.

En fin, podríamos hablar de muchos otros temas como la vivienda, las infraestructuras (apagones y demás), el servicio público, el bicing, los horarios del metro, etc…

Esta es tan sólo la opinión de un “expatriado” nostálgico que observa y ve ciertas cosas cambiar con un sentimiento de impotencia y que procura en su mente y corazón mantener lo que un día fue y sigue amando.

Os quiero

SERGE

viernes, 7 de septiembre de 2007

Si je sais ce que je vais faire, à quoi bon le faire? (Pablo Picasso)

Castellvell del Camp 7-09-2007

Hay un lugar cuyo nombre recuerdo pero no voy a citar a fin de preservar su intimidad, su virginidad, su magia y sus secretos. Deciros, simplemente que es un lugar allende a todo, un lugar amenazado por molinos quijotianos, un lugar lleno de texturas, contrastes pictóricos, un lugar que finalmente he hecho a mi medida, o mejor, que los elementos han creado a mi medida. Sí puedo añadir que, bajo mis pies: la tierra; encima: el firmamento. Alrededor el agua y la roca discurren creando sendas infinitas, la vida de los pámpanos rebosa de vino, la sombra que el verde de los bosques regala son refugios de paz. Asimismo, una plaza que reúne unos baretos; epicentro de certámenes (pseudo)políticos, (pseudo)futbolísticos, (pseudo)intelectuales, (pseudo)banales. Es un lugar en el que el tiempo,… El tiempo, si existe, es gobernado por el sol y la luna, el otoño dura lo que tarda en llegar el invierno, las cosechas deciden sobre la prisa del campesino y para los forasteros como yo, el tiempo se para.
Un camino lleva a una peregrinación extraña, inesperada, en la que se mezcla la armonía franciscana, el bienestar hospitalario y el vigor templario. Los cipreses, cual migajas en el camino, indican mi andar hasta llegar a 33 escalones de piedra. 33, no es un numero al azar o casual. Los subo.

Selah

Un lienzo oscuro manchado de estrellas se dispone. Cuerpos inertes. El yeso de las estatuas mira fijamente, atento. Una estrella fugaz enciende las velas. Luz. Empieza el espectáculo. Una nota surge de las entrañas de un piano. El aire cumple su misión de explotarla en la cripta. El palco vacío se encarga de armonizar y una sombra, de repente, cobra vida y baila dejando su rastro por la piedra de las paredes. Todos expectantes, sin esperar. Dar. Vaciarse. Mezclarse. Pintar un universo que se rige por la inestable norma de los sentimientos, de las emociones, del ritmo marcado por la respiración. No pienses. Crea. Transforma. Deja que salga hasta quedarte exhausto. Hasta que nuestros cuerpos tiemblen y caigan rendidos. El miedo a perder para siempre estos instantes es una tentación que me demuestra que magia y realidad, genialidad y locura, seguridad y vulnerabilidad, tristeza y alegría, eternidad y puntualidad son colindantes. Y de repente un torbellino me rescata justo antes de que me hunda en la profundidad de la realidad; y me voy. Respiro profundamente. Mi corazón late; hacia tiempo que no lo oía. Mi estomago se remueve; hacia tiempo que no me dolía. Un silencio se crea en mi interior, qué serenidad, qué consonancia con mi entorno. Todo se funde en una unidad. Y sucede. Todo fluye, sin preocupación, sin ansiedad, sin búsqueda; todo fluye si dejamos que fluya, todo fluye de forma perfecta, autentica, noble, sincera, pura; todo fluye por las venas que se encuentran y se entremezclan, se separan y vuelven; todo fluye y permite crear, transformar. Finalmente, todo se para. Quietud. Silencio. El momento abraza la noche hasta el amanecer sabiendo que el recuerdo al alba vencerá.