París 6-4-2007
Hay cosas que suceden muy pesar nuestro, sin consultarnos ni preguntarnos nuestro parecer. Al margen de nuestra vida, actúan independientemente de nuestra voluntad, eso si, a veces entrometiéndose en nuestra vida bajo forma de piedra de tropiezo, obstáculos que superar o bien con intención de apoyo, aliento y esperanza. Pueden ser cosas importantes que quiebran rotundamente nuestra trayectoria o bien sucesos insignificantes que un día insignificante deciden sorprenderte.
Precisamente es uno de estos casos del que me apetece hablaros.
El caso es que comprendí que si ni en casa ni dentro de mi no encontraba lo que estaba buscando, debía salir a dar un paseo e intentar despejar la mente.
Decidí dar un paseo por el Sena así que tras un corto trayecto de metro, me bajé en la parada de Cité, justo en medio de la isla urbana y primeramente me dirigí a Notre Dame que sigue tan imponente como siempre, más de noche, iluminada y sin ese derroche de humanidad tan abrumador. Bajé por una de las escaleras que acceden a los quais y caminé envuelto de una pequeña neblina fría que en esos días amenazaba media Europa. Siempre me ha parecido curioso como en estos lugares a lo largo del Sena, uno de los más bellos de la ciudad, debajo los puentes, apenas encuentras la compañía de algún pasante solitario que, como uno mismo, parece haberse perdido; o de algún clochard que busca la hospitalidad del Pont Neuf. Tras dar media vuelta y rehacer mis pasos para volver a subir las escalinatas que me llevarían de nuevo al torbellino del presente, una especie de intuición o fuerza, o lo que fuera me hizo cruzar la calle (a la barcelonesa, es decir, omitiendo el paso cebra y casi sin mirar los coches que pasan) y al levantar la vista me topé con un lugar que llevo buscando hace meses y que quién me habló de él, me dijo: “Serge , si no lo has encontrado aún es porque aún no es el momento”. Quizás no os sugiera gran cosa pero el encontrarme delante de la antigua librería Shakespeare & Co. Fue la alegría del día… Hoy era el momento.
las salas de al lado. Me habían hablado de este lugar, y de unos colchones a disposición de viajeros, necesitados, lectores, estudiantes… y sí, ahí estaban unos lechos ofreciendo descanso a los peregrinos. Quién sabe quién habrá dormido ahí. La pregunta se descifra en las firmas y dedicatorias que conglomeran un espejo junto a uno de los lechos. Atraído por el susurro, que permanecía constante, me acerqué. Atravieso una puerta dominada por un cartel que pone: Be not inhospitable to strangers, lest they be angels in disguise. Un pequeño grupo de personas de edades variadas y aspecto muy heterogéneo escuchaban atentamente a un hombre qui balance entre deux âges, pelo alocado, canoso, unas gafas que se movían en las manos del lector como una batuta y un libro firme del que substraía poesía de la tierra de Shakespeare. Esta escena me pareció formidable, de nuevo parecía como si me hundiera más profundamente en una fábula. Abstraído totalmente, si no fuera por Notre Dame que se dejaba percibir a través la ventana del fondo, hubiese olvidado dónde estaba, lo que si olvidé era en que siglo vivíamos. Realmente aquel lugar me pareció un universo paralelo.
Os quiero
SERGE



2 comentarios:
Serge, te he redescubierto. Digo esto porque hacía meses que no miraba el correo en hotmail. Ahora tengo mi dirección en gmail y me olvido del servicio de Microsoft. He leído hoy pasados State of mind y he creído que debías saber de mi nuevamente. Estoy contento por ti, amigo. Por lo que estás viviendo en este tiempo de tu vida y porque mereces lo que has estado buscando en el pasado. Estoy contigo tio. Desde Barcelona, cuídate.
Nen, eso sí que es vida bohemia.
Ya me pasarás la dirección exacta del lugar en cuestión (los viajeros con menos tiempo para descubrir lugares, hemos de utilizar la experiencia de otros ;-)).
Por cierto, lo que significa la cita que pones siempre me ha encantado, ya que se refiere a la historia de Abram y los forasteros que le visitaron (¡¡y resultó que eran ángeles!!).
Y MWSmith tambén tiene una canción titulada "Angels unaware". Preciosa.
Bueno, cumpany, sigue descubriéndonos París por medio de tus ... ejem ... de tus.
Publicar un comentario