THOUSANDS OF FREE BLOGGER TEMPLATES

martes, 27 de febrero de 2007

Las pequeñas cosas (...) pueden ser a veces “la crème de la crème” (Jonathan Gelabert)

Barcelona 27-02-2007

Hay un universo de pequeñas cosas que hacen de la peligrosa cotidianeidad una sorpresa casi omnipresente en mi día a día. Y aunque caigo una vez más en lo fácil, aprender a disfrutar de esos “bocati di cardinali” me ayudan a sobrevivir felizmente en la jungla parisina... o mejor dicho: vivir felizmente.
Ver despertar París en lo alto de un Montmartre abandonado (aunque rápidamente adoptado a las 8h en punto, por un autocar de japoneses); Un croissant au beure en el bar de Amélie Poulin en la rue Lepic; Un insólito domingo de verano en el mes de febrero parisino; Un concierto de órgano en la Cathédrale de Notre Dame de Paris, en el que el organista envuelto por los centenares de tubos, por momentos parece olvidarse de la solemnidad de Bach para buscar cadencias un tanto mas jazzeras; Una buena lectura “escarchofado” en el sofá de casa con un vasito de Corbière; Una siestecita en compañía de la harmoniosa filarmónica de Radio France bajo la batuta de Tomas Adès; Un libro rescatado en el borde del Sena dentro de una de las latas de los “bouquinistes”; Una jam session de varias horas en casa con los amigotes de toda la vida a quienes les importa más pasar un buen rato juntos que hacer de turista; Acompañar a mi madre a ver de cerca y por primera vez en su vida la Tour Eiffel; Una carta en el buzón que no sea ni de la BNP, ni de EDF, ni de GDF, ni de Orange, ni del Administrador, ni de ...; Una charla que dura tanto como la noche quiera; Seguir sin haberme topado con Shekaspeare & Co. (y eso que el bouquiniste mencionado antes me indicó dónde estaba); “Sucar” un trozo de pan en el resto de escalivada de la noche anterior; O bien una tostada de beure demi-sel con mermelada casera de albaricoque con zanahoria y limón (dicho así suena muy chungo, pero... no hay palabras), La frase “¡¡¡Vivimos en París!!!” que una aragonesa grita emocionada al contemplar los tejados plateados de la ciudad un día en el que pueda yo estar un poco mustio; Entrar en cualquier bar del Belleville de Piaf, del Montparnasse de Cortázar o del Montmartre de Picasso y sentirme por unos instantes figura histórica por el precio de un cortado.
Bien, ... un sinfín de cositas, chorraditas que hacen que en el momento en el que cojo el metro no adopte esa cara... como decirlo..., hay una cara típica del metro de París.

Os Quiero
SERGE

sábado, 3 de febrero de 2007

Dar sin medir el calor de un abrazo (Pedro Guerra)

París 3-02-2007