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jueves, 28 de diciembre de 2006

It never rains around here (Cece Giannotti)

Barcelona 28-12-2006


Me refugio en un rincón del mundo a escribir, pensar, respirar. Absorber. Inhalar la dulce fragancia que se escapa de las plazas, los rincones que tienen como mínimo una historia que contar, las calles… Calles oscuras con fachadas de ropa y tejados de antenas de Babel alzándose hasta abrir un cielo azul. Me dejo llevar por este azul y veo que llegado a un punto se hunde tras una línea nítida, perfecta. Hacía tiempo que no veía este espectáculo de olor “salao”, de gaviotas bailando y desafiando las olas, sintiendo como se me llenan de arena los zapatos

Tacto despreocupado. Gusto de tierra. Mirar. Aquí se puede mirar y sientes como también te miran. Y se vuelve a disponer una paleta de colores casi olvidada en los ojos de cada pasante. No había tomado consciencia de este hecho casi imperceptible hasta volver a Mi Ciudad. Y es que en París no se puede mirar.

Regreso con una ventaja que David me recuerda: Formo parte de una comunidad de expatriados. De repente, puedo vivir lo ya conocido sin dejar de sorprenderme, sin dejar de descubrir, sin quedarme pasivo e insensible ante lo ya experimentado. Y una cadena de hechos, objetos, olores, gustos, personas, una serie de magdalenas estimulan unas emociones del todo incontrolables, opuestas, extremas. Formidables.

Sigo paseando.

El chorro de la fuente en medio de la plaza crea un obstinato hipnotizador. Sobre él, en compases de amalgama e intervalos imprevisibles, el tutti de borrachos al extremo de la plaza despierta el silencio con guitarras, palmas y algo de jaleos. Se callan. Resurge el obstinato. Cae la noche y los cuatro faroles iluminan el escenario. Sin querer está a punto de empezar un concierto en modo menor: La orquesta de pasantes crea melodías que se cruzan, se persiguen, se acompañan, se callan… El harmonio continuo del chorro de la fuente mantiene el obstinato. Los solistas se preparan en la esquina y vuelven a sacar las guitarras y se disponen en corro para palmear. Todos ellos dirigidos por el destino, el azar, la casualidad… Y tengo el privilegio de sentarme en el palco principal del teatro imaginario de la plaza San Felip Neri.

Regreso al redil, a mi cuna y recibo de tanta gente tanto amor ... gracias

Os quiero

Serge

martes, 5 de diciembre de 2006

Emporté par la foule qui nous traîne, nous entraîne (Edith Piaf)

París 5-12-2006

Esta es la vista que tengo desde mi ventana; una hermosa iglesia ortodoxa que casi cada sábado celebra BBC’s (Bodas, Bautizos y Comuniones). Todo no podía ser gloria: despertarse con campanadas y gritos y cláxones un sábado a las 12h es bastante duro, especialmente si, como es el caso de la fotografía, a las 3h.30 de la madrugada sigues despierto.

Para los escépticos, la borrosidad de la imagen se debe a que no sé utilizar la cámara en modo nocturno y no a otros motivos.


El famoso Beaujolais Nouveau llegó hace un par de semanas. Se trata de un vino al que, lo que le falta en calidad, lo recupera en fama y prestigio (suena a política). En efecto, es un vino que prácticamente acaba de fermentar en tu estómago. A pesar de ello, no nos impide celebrar la fiesta de las vendimias de Montmartre. Cada región del país viene con su comparsa a presentar sus productos y compartirlos con la gente de la ciudad. Una buena ocasión para conocer el barrio y sus costumbres. Y es que debéis saber que vivo en un punto clave; justo dónde se cruzan dos barrios de tradición vinícola: por un lado está Montmartre, famosa colina en la que desde el año 944 se conoce por sus viñedos y su producción de vinos (claro está).

Lamentablemente poco a poco, las viñas fueron desapareciendo a pesar de la frase “C’est du vin de Montmartre, qui en boit pinte en pisse quarante” (quién quiera entender que entienda). Y es que la urbanización del siglo XX tan sólo dejó intacta una sola viña, justo en frente del Lapin Agile.

Por otro lado, abajo de la colina tenemos el barrio de la “Goutte d’Or” un tanto popular y llamado así por el vino blanco que se produjo hasta el siglo XIX.

Bien, deciros que de todas estas costumbres sólo quedan las histórias. Cómo os dije una sóla viña cultiva hoy día y es de una producción más bien familiar. Así que no os penséis que uno está aquí sumegido en vino francés que por cierto es muy bueno pero … ayer, falto de algo castizo tuve que ir a un bar español para pedir un Sangre de Toro (Era de lo mejorcito que había).

Las famosas pinturas de Altamira son sin duda de un valor artístico e histórico inmensurable. En Paname (París en argot callejero) siguen esta tradición aunque con técnicas un tanto más evolucionadas, y sin olvidar, claro está, los temas ecológicos de hoy en día. Lo que no sé es si los spray’s de pintura afectan la capa de ozono…

París centro cultural mundial, o al menos lo fue. Ahora una pequeña serie de imágenes culturales.

Una noche al año se celebra la “Nuit Blanche” (Noche en Blanco). Sin entrar en los detalles organizativos que impiden que, por mucho que lo desees, pases la noche en blanco, este año La Concorde iluminada en IBK (Internacional Blue Klein) me atraía de forma especial. Un color inventado por el joven pintor francés Yves Klein, se proyectó toda la noche en el famoso obelisco parisino, así mismo fue iluminado el edificio de Luis Vuitton en los Champs-Elysées.

Comentario personal: Lamentablemente, a menudo (y éste fue el caso) el artista debe estar muerto para que le hagan caso. Esta idea fue propuesta por el pintor en 1958 y rechazada por la compañía de electricidad estatal EDF.

Curiosidad: en el fondo podéis ver la Tour Eiffel en su esplendor culminante de cada hora en punto desde la venida del nuevo milenio e iluminada, claro está, por EDF.

La siguiente es la foto de unas firmas en plan “Yo estuve aquí” con la particulariedad que esos “Yo” son los maestros Herbie Hancock, Wayne Shorter y Dave Holland. Decir que En la Cité de la Musique también actuó la leyenda Miles y otros tremendamente respetables. La última gran participación fue este sábado pasado con Maria Shneider Orchestra, alumna y sucesora del compositor y director Gil Evans. Siendo yo alguien con ciertas influencias (jeje) tuve la ocasión de estar entre bastidores y así tener el placer y privilegio de saludar la compositora.

Un lugar precioso y apartado del mundo en París es el museo Rodin. Y cuando decimos que este tío era un genio, permitidrme añadir que era un visionario. Y es que el tío supo adelantarse a los sucesos políticos catalanes.

Debo precisar que desde que me fui de Barcelona, ni veo las noticias (tengo tele pero no tengo antena) ni leo los periódicos; por lo cual seguramente esté un poco desfasado en el comentario pero ahí va:

La primera se titula “Las Tres Sombras” Si se lee entre líneas, podemos interpretar “Lo que queda del Tripartit”.

La siguiente escultura no recuerdo su título pero ¿no creéis que tiene un aire Montilla?

Bien, ya acabo, la última fue sin duda un gran privilegio. La verdad es que musicalmente y en cierto modo París es una gran ciudad. He tenido la ocasión de ir a ver a grandes músicos. Una noche memorable fue cuando en un pequeño club de Jazz actuó una de mis referencias de infancia y quizás el músico que hizo que me interesase por la Banda Sonora en el cine. Se trató de Eric Serra. Verle de tan cerca con una formación excelente me hizo recordar momentos entrañables. Escuchar la música de “Nikita”, “El quinto elemento”… pero sobre todo del “Grand Bleu” fue realmente emocionante.

Semanas más tarde recibo un mensaje de una amiga que me invita a ir a ver una eminencia de la canción comprometida catalana. Alguien que exiliado durante el franquismo se refugió en el Olympia y que treinta y tantos años mas tarde, apenas unos conciertos antes de retirarse vuelve al Olimpo musical de París regalándonos un concierto lleno de nostalgia, compromiso social y siete bises. Nunca había imaginado que el público nórdico de París pudiera darse la mano mientras corea “La teva casa, la lliure fraternitat; la meva casa fraterna, la llibertat, sabent que no tenim cap eina més enllà que no guanyem aquí.” Realmente inolvidable. Gracias Amaya

Os Quiero

Serge