Paris 05-10-05
Sin duda, cuando estés frente a tu pantalla de ordenador leyendo estas ultimas líneas, yo ya estaré mucho mas cerca
de ti, tan solo a unas calles más allá, quizás a unas pocas paradas de metro, a una llamada de coste local. Se me hace difícil escribir este capitulo ya que, de alguna manera, significa que he hecho marcha atrás. Sin embargo, como decían los estrategas, mejor es retirarse a tiempo y tengo claro que tan solo es esto: una retirada. Gracias a esta experiencia, creo que el tiempo que este en Barcelona lo aprovecharé desde otro modo de vida, desde otra perspectiva; procurando no involucrarme en la rutina, hábitos y actividades que, antes de marchar, me arrastraban. Tengo el sentimiento que no estaré mucho tiempo, algunos meses, no lo sé,… Y tras esta experiencia, no quiero afirmar nada. En cualquier caso, mi intención es la de seguir buscando (But I still haven’t found what I’m looking for) y prepararme para…
Reconozco estar poseído por un sentimiento, aunque pequeño, de fracaso. Me han tocado en ese punto tan molesto y pesado llamado orgullo. ¡¡Dichoso orgullo, quien no lo tuviera!! Y aunque siempre me esfuerzo en evitarlo, lleva años persiguiéndome. Por suerte, tengo voces que me han acompañado durante este ultimo mes y frente a esta situación, me han hecho ver que volver a casa no era una derrota, voces que se alegran tanto de que haya vuelto a casa; que no piense, que descanse, que no pasa nada. Voces que me han regalado ánimos, compañía, palabras, amor, sabiduría, protección. Voces que me han llenado el corazón, que han secado mis ojos mientras yo clamaba en mi desierto.
No es sin amarga tristeza que cojo este vuelo. Mientras apuro los últimos minutos en la sala de espera para fumadores, separada de los demás por unos biombos y dotada de unos pocos ceniceros humeantes, no dejo de pensar en las calles que me han arropado esta mañana. Dejándome guiar por la belleza de cada portal, cada escaparate, cada puente, me cruzaba con una mezcla de personajes absolutamente preciosa: Cols blancs estresados pegados a su móvil, mujeres paseando
con sus niños, estudiantes apresurados pedaleando sus bicicletas, rabinos recién salidos de sus sinagogas, turistas acechando las curiosidades del barrio, … escena que acaba en
En fin, sin más dilación, tomo asiento en la butaca
A pesar de todo, creo estar haciendo lo correcto, los arondissements me atraían hacia un desagüe que no sabia donde iba a parar. Y creo que para poder realizar los sueños, hay que estar despierto. Paris, ahora, no es más que una mancha de luz explotada sobre un manto negro. Ville de révolution, ville de boheme, ville de rêves… Mientras, por mi cuenta, voy a intentar seguir soñando ya que considero que mi sueño no se ha roto, tan solo me he levantado, en medio de la noche, a mear.
Os quiero
SERGE


